martes, 1 de diciembre de 2009

La punta del iceberg

Que levante la mano el triatleta que no haya tenido nunca esta conversación, o alguna parecida: "Buf! Es que si me compro unas ruedas nuevas mi mujer me tira con ellas por la ventana!"; o la de "A ver si me puedo escapar el domingo sin que mi mujer me grite mucho y podemos hacer la salida esa de 120 Km" (sustitúyase por novia, novio, marido, etc. donde proceda)

El tema es recurrente y hasta se toma en coña entre nosotros. Pero si hacemos un ejercicio de reflexión y somos honestos con nosotros mismos, lo cierto es que nuestras parejas merecen que les hagamos un monumento.

Mi otra mitad se llama Laura. La conocí hace unos 7 años en la empresa para la cual los dos trabajábamos. Yo era el becario nuevo del Dpto. Técnico y ella la niña bonita de Administración. Me gustaría decir que fue amor a primera vista, pero nada más lejos de la realidad. Ella tenía su club de fans entre los numerosos pretenedientes de la oficina y yo me negaba a ser un socio más. Durante un año la ignoré todo lo que pude, y ella a mí aun más. La ironía es que estábamos hechos el uno para el otro así que, cuando no tuvimos más remedio que entablar conversación, me enamoré inmediatamante de ella. Y desde entonces han pasado más de 6 años.




Después de 4 años de relación y 2 de convivencia, bajo una noche estrellada en una playa del Caribe (romántico que es uno), me saqué del bolsillo el anillo que traía escondido desde Madrid, hice de tripas corazón, hinqué la rodilla al más puro estilo clásico y le pedí que se casase conmigo. En la foto la podeis ver al día siguiente, feliz con su anillo.




Nos casamos en Madrid hace algo mas de un año.




Laura tienes muchas cualidades, pero las que más me gustan a mi son dos: su inocencia y su capacidad de trabajo y sacrificio. La primera simplemente me fascina ya que, en un mundo en el que ninguno nos fiamos ya de casi nadie y muchos hemos perdido esa mirada ilusionada que teníamos de niños, ella sigue siendo capaz de emocionarse con cualquier cosa. Esa capacidad de soñar es la que también la renueva constantemente y la motiva para trabajar duro en cualquier proyecto que se proponga. Después de las decepciones que frecuentemente vivimos las personas (sentimentales, profesionales, etc.), es difícil volver a creer, volver a vivir con la misma entrega. Pero Laura es capaz de hacerlo.

Cuando entra en casa y ve mi ropa sudada de entrenar en el suelo, la bicicleta en medio del salón, otra bici a medio desmontar en el estudio, el casco tirado en el sofá, los trastos de natación repartidos por la terraza y las zapatillas de correr en el baño, sólo le queda resignarse con estoica paciencia ya que, en el fondo, todo esto es culpa suya. Laura fue quien me animó para que empezase a correr. Un día llegó a casa y dijo - "Quiero correr una Maratón." Yo no era capaz de correr más de 15 minutos seguidos, así que huelga decir que aquello me pareció una locura.

Durante 1 añó la vi entrenar sin descanso. El día antes de la carrera estaba tan nerviosa que le entró una descomposición inhumana. No me considero un experto pero algo he leido y, de haber sabido lo que sé hoy, no la habría dejado correr. Con 4 visitas al baño esa misma mañana, empezó la carrera completamente deshidratada. El Mapoma se corre a finales de Abril y en 2008 hizo un día particularmente caluroso. En el Km. 23, su cuerpo dejó de sudar para conservar el poco fluido que le quedaba. En el 25 le sobrevino el 'golpe de calor' y en el 27 la recogí completamente desorientada y enferma.



La obligué a subir a la ambulancia del SAMUR en donde la enchufaron una bolsa de suero y varias ampollas de glucosa. En media hora me la dejaron como nueva.





En cuanto pudo, volvió a correr. No sabia cuando ni como, pero estaba decidida a terminar lo que había empezado. Y esta vez yo no me lo iba a perder, así que empecé a ir a correr con su grupo a la Casa de Campo. Y allí empezó todo. Mi objetivo para 2009 era correr el Mapoma con ella, pero cuando Martín se cruzó en mi camino y me habló del Ironman... bueno ¿Y por qué no nadar y montar en bici ANTES de correr la Maratón? Laura fue quien me dio el empujón necesario para decidirme. Cuando ni yo mismo me veía capaz de semejante locura, ella creyó en mí y me convenció de que era posible ¿Veis a lo que me refiero cuando hablo de inocencia? Ironiás del destino, una carambola inesperada hizo que se encontrase con un billete y dorsal para la Maratón de Nueva York en las manos, tan solo unos meses después. Así que Laura pudo cumplir su sueño a lo grande, en la Gran Manzana.




Mi año de preparación para el Ironman fue duro también para ella. Tuvo que aguantar a un marido monotemático y obsesivo, que le llenó la casa de trastos, la cocina de guarrerías como suplementos de hidratos y proteinas, que le quitaba su máquina de depilarse las piernas y al que no veía en todo el fin de semana. En casa solo se leían revistas de triatlon, ciclismo o running y en la tele sólo se veían vídeos del Ironman de Hawaii. Y cuando los sábados y los domingos sonaba el despertador a las 8:00 am, en lugar de maldecirme, era capaz de encontrar palábras de ánimo y empujarme cariñosamente fuera de la cama para que no se me ocurriese ni por un minuto quedarme a su lado. Creo que aguantar eso durante meses no debe de ser agradable.

En Calella, en Mayo, tuve mis primeras sensaciones en una carrera de triatlón y cuando terminé, ella estaba allí para abrazarme. No tuve que decirle una sola palabra. Supo inmediantamente lo que sentía: esa mezcla imposible de angustia y alivio por el esfuerzo que has dejado atrás y que sin haber corrido, ella podía entender.




Por eso, cuando hago un repaso de la temporada pasada, cuando miro las fotos de mi entrada en meta en Frankfurt, cada vez tengo más claro que ese triunfo ha sido cosa de dos. Y que cuando uno se embarca en una aventura como la de preparar un Ironman, debe considerarse muy afortunado si puede contar con una persona como Laura a su lado. Los triatletas solemos ser muy exigentes con nostros mismos y tendemos a olvidar que hay otro mundo ahí fuera, un mundo en el que la postura que seas capaz de llevar en la bici carece absolutamente de importancia. Cada uno tiene su forma de entenderlo pero, para mí el triatlón no es un deporte, sino una forma de entender la vida. Ser capaz de encontrar una conexión harmoniosa entre ambos mundos es muy importante para mi y por eso le agradezco tanto a Laura el que me lo ponga tan fácil.




La gente me felicita cuando les cuento mi experiencia en el Ironman, pero lo que ellos ven es sólo la punta el iceberg. Debajo de la superficie, donde no se ve nada, hay muchísimo más: el apoyo incondicional de una mujer que me enseñó a creer, que me ayudó a rescatar los sueños que una vez tuve cuando era niño y que compartió mi ilusión conmigo durante todo el camino. La cita dice que "Detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer." Yo no me considero un gran hombre, sólo un hombre que hace lo que puede. Y tampoco tengo claro que Laura esté detrás de mí, sino mas bien a mi lado. Lo que si es seguro es que, sin ella, esto hubiese sido mucho más difícil.




Cielo, te quiero mucho. Y ya sabes que esta medalla es tuya.






18 comentarios:

  1. Vale tío, pero al final te deja comprarte las ruedas?

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  2. JUA JUA JUA!
    Creo que si. Y un par de posts mas como este y el manillar Hed también.

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  3. Vas a vender tus "EASTON 90"? How much?

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  4. Me encantó la entrada!!!!!
    Todos de alguna forma u otra nos vemos reflejados en alguna de las situaciones que describes....Es importante hacerlas/es partícipes de nuestro reto, carrera, o forma de vida......seguramente más facil lo tendrán aquellos que lo practiquen a la vez...."la pareja triatleta". Yo en mi caso solo tengo palabras de agradecimiento ante su apoyo incondicional.....e incluso el tema "compra de material" ni tengo que dar explicaciones......simpre digo lo mismo mientras que ese dinero no afecte a la economía colectiva de la casa o de aspectos primordiales y prioritarios de tu convivencia ("hipoteca por ejemplo") tú sabes perfectamente si puedes comprarte un cuadro de 1000,3000.....unas ruedas de "X"......y además: "ESTAMOS DE PASO......" siempre le suelto esto......

    PD: te robo la foto del iceberg.....porque algún día yo también tendré que hacer una entrada parecida a alguien que se lo merece muchísimo.......COMPRA LAS ZIPP Y EL MANILLAR Y HA DISFRUTARLO......YA SABES, ESTAMOS DE PASO......Un saludo.

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  5. Amén Carlos. Tu lo has dicho! Un saludo

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  6. Ole por la entrada¡¡¡ pero sobre todo por Laura¡¡¡ Que sigais compartiendo y disfrutando ambas aficiones juntos, los IM y los Maratones¡¡

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  7. Joder tío, snif, snif... me he emocionado, que bonito...esto no se lo enseño a Paty que luego me dirá lo de "eso es un marido y no lo que yo tengo" ;-)

    ... lo que tenemos que hacer por unas ruedas de carbono...

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  8. Cariño, que bonita entrada, casi se me saltan las lágrimas. Viendo las fotos, me vienen a la mente tantas experiencias y emociones... y lo mejor es que en todas has estado tu cerca para compartirlas, desde las más bonitas hasta los momentos duros.
    Me acuerdo hace dos años la excusa que me ponías cuando te tiraba de las orejas para que vinieras a correr conmigo: "Laura, si es que mi cuerpo no está hecho para correr, bla, bla, bla..." y un año después participaste en tu primera Maraton en Madrid haciendo 3.22; dos meses después el medio Ironman de Calella y en julio el IRONMAN de Frankfurt. Desde el principio estaba convencida que lo conseguirías, no tenía ninguna duda y no me lo quería perder. Yo soy de las que piensan que no existen nada imposible; con ilusión, fuerza, amor propio y mucho trabajo se consigue cualquier cosa.
    Tienes suerte Alvarito; llevo corriendo muchos años y estuve una época entrenando muy duro, por eso entiendo perfectamente el que dejes el salón como si fuera la zona de estiramientos del Fisico, ruedas por doquier, el pulsómetro en el frutero y todo el tiempo que dedicas a tus entrenamientos; pero lo más importante es que te comprendo porque sé que te llena mucho y te hace feliz y para mi eso, es lo más importante.

    Ahí queda eso :-)

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  9. K, no seas pelota, que ayer en la piscina me llamaste mariquita por el post :-P

    Laura, cariño... o sea que SI puedo comprarme las ruedas ¿no? :-)
    ¡Ah¡ ¡Y lo del pulsómetro en el frutero no es verdad!

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  10. Lo dije en algún post en mi blog... en aquella entrada hacía referencia a la posibilidad que me estaba brindando el Triatlón de conocer gente buena y sana, gente que merece la pena conocer y seguir... aquella entrada era para K, hoy va por ti y por Laura.

    Un abrazo.

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  11. Aplaudo a Laura por aguantarte, pedazo de purpurina!

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  12. Me gustado mucho tu relato, me siento muy identificado contigo. Y lo has sabido plasmar prefectamente.
    Enhorabuena.

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  13. espectacular alvarete, realmente muy bonita la entrada (se dice asi???) me gusto mucho,
    los felicito a los dos por quererse y aguantarse....y obviamnete los animo a que sigan asi.......
    un abrazo a los dos y nos vemos en la cdc el sabado

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  14. sin palabras! :) a seguir tirando 'adelate' pibes!

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  15. que cabrónnnnnn, que sibilino.... eres mi maestro... y te montas un blog y todo eso para renovar las ruedas... y el PowerTapppppp
    madre mia, aprenderé con tu ejemplo amigo...

    Fuera de eso, suscribo cada palabra que has escrito

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  16. Eres un cacho de IRONMAN por fuera, so perro... pero guardas tu CORAZONCITO por dentro, como debe ser...!!! ;-)

    Me alegro por los dos...!!! Por el gran equipo que formáis :-)

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  17. que bonitoooo!!!!!!
    y buen intento,y a lo mejor a Laura la has engañado pero yo digo NO a las ruedas.
    Un besazo IRONMAN

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