lunes, 26 de abril de 2010

Muy mal se nos tiene que dar...

El otro día me decía un amigo que a ver cuando le quitaba las telarañas al blog. Llevo más de dos meses sin publicar nada porque no ha habido mucho que quisiese compartir, la verdad. Más bien todo lo contrario. Sobre lo dicho en mi anterior post, nada, no lo he conseguido. El maldito invierno, el más lluvioso de los últimos 50 según los meteorólogos, me fue desgastando poco a poco ('al merme', como diría José Mota) hasta que un día exploté subiendo a la Cruz Verde. Pensé que era un pajarón monumental y nada más, pero en los días siguientes seguí encontrándome debil y con malestar de estómago. También notaba que las pulsaciones me subían más de la cuenta en recorridos a pie que normalmente hacía sin dificultad. En un par de días me encontraba arrastrándome y pasandolas canutas para cumplir los entrenos de Jaime. Hora de hacerse una analítica.




Cuando los resultados llegaron una semana más tarde, la causa de mis síntomas no podía estar más clara: los niveles de ferritina y hemoglobina por los suelos. Por un lado me tranquilizó saber que era lo que me estaba pasando, pero por otro lado me invadió la decepción y la preocupación. Este año era EL AÑO. Por mi planteamiento de vida a corto plazo (trabajo, familia, etc.) era obvio que esté iba a ser el último año en que podría dedicarle tanto tiempo al triatlón, así que me había propuesto darlo todo y hacerlo lo mejor posible. Iba a buscar el sub-5h en el medio IM de Elche y las 10:30 en Roth pero, a la vista de los resultados, daba Elche absolutamente por perdido y a solo 15 semanas de Roth tenía muchas dudas acerca de poder terminarlo siquiera.

Estuve preguntándome algunos días en qué había fallado. El proverbial "tiro por la culata" se me quedaba corto. A mi me había salido el cargador entero. En Septiembre había hecho una lista con todas las cosas que suponía me ayudarían a cumplir mis objetivos: material, plan de entrenamiento, estrategia, periodización, nutrición, complementación, fuerza, etc. A estas alturas de temporada esperaba estar como un toro y sin embargo, me pongo a pensar en una salida con la cabra de mas de 90 Km y me hecho a temblar. Me he pasado todo el invierno sientiéndome débil y enfermizo. He perdido peso y mis compañeros me dicen que estoy "tísico".

Otro proverbio que se adaptaba muy bien a mi situación es el del arbol que no deja ver el bosque. Me figuro que el fallo ha sido olvidarme de disfrutar de todo lo que estaba haciendo. Me he obsesionado con planes de nutrición, ritmos y watios y se me ha olvidado lo más importante y es pasarlo bien. Hacer lo que me apetezca, cuando me apetezca y dejar que mi instinto me guie a hacer las cosas que siento que me vienen bien y me hacen sentir fuerte. En estos momentos pienso en ese subgrupo de tipos carismáticos del A6 que se hacen llamar 'Parreño's Team', por su 'fundador' Pedro Parreño, y que viven el triatlon de forma totalmente desenfadada. Su leif motiv es "Muy mal se nos tiene que dar...", lo que genaralmente va seguido de un "para no terminar esta carrera" o "para no ligar esta noche", lo cual denota esa actitud de despreocupación y de aceptar las cosas tal y como vienen. Y pienso en lo mucho que tengo que aprender de ellos en algunos aspectos (He dicho algunos aspectos Parreño, que lo de fumarse un piti nada más cruzar la meta es muy heavy). Ni que decir tiene que me tienen absolutamente vedado de formar parte de su grupo ¡Claro! Un Parreño no usa PowerTap, un Parreño no sobre-entrena, un Parreño no se toma un zumo de naranja si no lleva un chorrito de vodka, etc.

Sólo hay una cosa peor que un novato, y es un novato que se cree que ya no lo es. A principio de temporada pensé - "Bueno, Alvaro, el año pasado te metiste en esto del Tri y sin tener ni puñetera idea te hiciste tu plan de entrenamiento y terminaste Frankfurt en 11:30. Este año estás en un equipo rodeado de gente que sabe un montón y dirigido por dos entrenadores de la leche con una gran experiencia... ¡Muy mal se te tiene que dar para no bajar de marca personal!" Bueno, pues por el momento se me ha dado fatal.

Yo pensaba que por haber hecho un Ironman, ahora todo iba a ser coser y cantar. Y nada más lejos de la realidad. Estoy a una semana de Elche y a dos meses de Roth y me veo en la cuerda floja. La parte positiva es que llevo mucho menos 'tute' que el año pasado por lo que, si mi cuerpo absorbe bien el hierro que estoy tomando, podré meterme caña en estos dos meses y tratar de llegar a tiempo.

Ya veremos si sobrevivo a Elche... Ya os contaré.

Parreños, este post va por ustedes. Seguid así campeones.