lunes, 26 de abril de 2010

Muy mal se nos tiene que dar...

El otro día me decía un amigo que a ver cuando le quitaba las telarañas al blog. Llevo más de dos meses sin publicar nada porque no ha habido mucho que quisiese compartir, la verdad. Más bien todo lo contrario. Sobre lo dicho en mi anterior post, nada, no lo he conseguido. El maldito invierno, el más lluvioso de los últimos 50 según los meteorólogos, me fue desgastando poco a poco ('al merme', como diría José Mota) hasta que un día exploté subiendo a la Cruz Verde. Pensé que era un pajarón monumental y nada más, pero en los días siguientes seguí encontrándome debil y con malestar de estómago. También notaba que las pulsaciones me subían más de la cuenta en recorridos a pie que normalmente hacía sin dificultad. En un par de días me encontraba arrastrándome y pasandolas canutas para cumplir los entrenos de Jaime. Hora de hacerse una analítica.




Cuando los resultados llegaron una semana más tarde, la causa de mis síntomas no podía estar más clara: los niveles de ferritina y hemoglobina por los suelos. Por un lado me tranquilizó saber que era lo que me estaba pasando, pero por otro lado me invadió la decepción y la preocupación. Este año era EL AÑO. Por mi planteamiento de vida a corto plazo (trabajo, familia, etc.) era obvio que esté iba a ser el último año en que podría dedicarle tanto tiempo al triatlón, así que me había propuesto darlo todo y hacerlo lo mejor posible. Iba a buscar el sub-5h en el medio IM de Elche y las 10:30 en Roth pero, a la vista de los resultados, daba Elche absolutamente por perdido y a solo 15 semanas de Roth tenía muchas dudas acerca de poder terminarlo siquiera.

Estuve preguntándome algunos días en qué había fallado. El proverbial "tiro por la culata" se me quedaba corto. A mi me había salido el cargador entero. En Septiembre había hecho una lista con todas las cosas que suponía me ayudarían a cumplir mis objetivos: material, plan de entrenamiento, estrategia, periodización, nutrición, complementación, fuerza, etc. A estas alturas de temporada esperaba estar como un toro y sin embargo, me pongo a pensar en una salida con la cabra de mas de 90 Km y me hecho a temblar. Me he pasado todo el invierno sientiéndome débil y enfermizo. He perdido peso y mis compañeros me dicen que estoy "tísico".

Otro proverbio que se adaptaba muy bien a mi situación es el del arbol que no deja ver el bosque. Me figuro que el fallo ha sido olvidarme de disfrutar de todo lo que estaba haciendo. Me he obsesionado con planes de nutrición, ritmos y watios y se me ha olvidado lo más importante y es pasarlo bien. Hacer lo que me apetezca, cuando me apetezca y dejar que mi instinto me guie a hacer las cosas que siento que me vienen bien y me hacen sentir fuerte. En estos momentos pienso en ese subgrupo de tipos carismáticos del A6 que se hacen llamar 'Parreño's Team', por su 'fundador' Pedro Parreño, y que viven el triatlon de forma totalmente desenfadada. Su leif motiv es "Muy mal se nos tiene que dar...", lo que genaralmente va seguido de un "para no terminar esta carrera" o "para no ligar esta noche", lo cual denota esa actitud de despreocupación y de aceptar las cosas tal y como vienen. Y pienso en lo mucho que tengo que aprender de ellos en algunos aspectos (He dicho algunos aspectos Parreño, que lo de fumarse un piti nada más cruzar la meta es muy heavy). Ni que decir tiene que me tienen absolutamente vedado de formar parte de su grupo ¡Claro! Un Parreño no usa PowerTap, un Parreño no sobre-entrena, un Parreño no se toma un zumo de naranja si no lleva un chorrito de vodka, etc.

Sólo hay una cosa peor que un novato, y es un novato que se cree que ya no lo es. A principio de temporada pensé - "Bueno, Alvaro, el año pasado te metiste en esto del Tri y sin tener ni puñetera idea te hiciste tu plan de entrenamiento y terminaste Frankfurt en 11:30. Este año estás en un equipo rodeado de gente que sabe un montón y dirigido por dos entrenadores de la leche con una gran experiencia... ¡Muy mal se te tiene que dar para no bajar de marca personal!" Bueno, pues por el momento se me ha dado fatal.

Yo pensaba que por haber hecho un Ironman, ahora todo iba a ser coser y cantar. Y nada más lejos de la realidad. Estoy a una semana de Elche y a dos meses de Roth y me veo en la cuerda floja. La parte positiva es que llevo mucho menos 'tute' que el año pasado por lo que, si mi cuerpo absorbe bien el hierro que estoy tomando, podré meterme caña en estos dos meses y tratar de llegar a tiempo.

Ya veremos si sobrevivo a Elche... Ya os contaré.

Parreños, este post va por ustedes. Seguid así campeones.

lunes, 22 de febrero de 2010

Optimismo y Disciplina

Cada mañana, cuando mi despertador suena a las intempestivas 6:10 am, procuro hacer un ejercicio consciente de agradecimiento. Intento evitar la patética costumbre de compadecerme a mi mismo por una existencia que, a esas horas, no me suele resultar otra cosa más que miserable. Trato de pensar en lo afortunado que soy por tener junto a mi una mujer maravillosa, un trabajo estable (que con la que está cayendo...), vivir en una casa estupenda, etc. Incluso si no tuviese nada de eso, pienso que seguiría siendo un afortunado por tener dos piernas, dos brazos, dos ojos y una buena salud. Pensándolo friamente, me avergüenzo cuando me descubro a mi mismo quejándome. Y sin embargo, en estos días hay algo que me tiene profundamente amargado y es este puto invierno, con perdón.

En estos meses, en los que mi web más visitada es la de la Aemet (Agencia Española de Meteorología), disfruto mortificándome cada día con la previsión semanal. En el apartado de estadísticas he descubierto además que Diciembre y Enero han sido el doble de lluviosos que el año pasado. O sea, que no es una impresión mía. Es que no para de llover ¡Joder! Hablando con otros triatletas veo que el sentimiento generalizado es de bajón, con tendencia a depresión, acompañado de hastío. El invierno ya aburre. Para más INRI, algunos compañeros del A6 que se iban de stage a Lanzarote tuvieron que volverse a Madrid porque el temporal de viento y lluvia en Canarias les impidió aterrizar en Guacimeta. El caso es que, entre pitos y flautas, vientos, lluvias, nieves, olas de frío polar y demás inclemencias, los rodillos y las PT300 echan humo y desde hace tres meses no hay día que no vuelva de correr con estas pintas.




Yo soy un tipo gruñon por naturaleza. Mi rango de reacciones ante algo que me disgusta suele variar entre el me-enfado-y-no-respiro, me-enfado-y-no-juego y me-enfado-y-la-cago-por-angustias. El otro dia, después de leer en el blog de Jaime un post que viene al caso, mientras me arrastraba de charco en charco bajo una lluvia helada, procuraba no maldecirle demasiado por animarme a salir con ese tiempo y pensar en cualquier cosa que no fuese el frio que sentía. Acabé pensando en el optimismo y en la suerte que tienen las personas que son de naturaleza optimista. Y me di cuenta de que ese punto de vista era precisamente el que me estaba causando el problema.

Si piensas que el optimista nace, entonces no hay mucho que puedas hacer para llegar a serlo. Lo eres o no lo eres. Punto. O puedes pensar que el optimista se hace, y entonces la cosa cambia. Ser optimista puede ser un don, pero yo creo que la mayoría de las veces es una elección. No me creo que nadie en su sano juicio que lleve tres meses sin ver el Sol y congelado cada vez que sale a entrenar tenga un estado de ánimo positivo de forma natural y espontanea. Hay que currarselo. Igual que un músico toca bien un instrumento porque, independientemente de la facilidad que tenga para ello, practica horas y horas cada día, el optimismo es una capacidad que hay que ejercitar.


Se dice que para hacer triatlón hay que tener una enorme fuerza de voluntad y una gran disciplina. Los triatletas nos gustamos (reconozcamos que somos un poco narcisos) cuando identificamos estas cualidades en nosotros mismos. Si hay que salir a correr salimos. Maldecimos y juramos, pero salimos. Y sin embargo, hay ciertos aspectos para los que no somos tan disciplinados ¿Qué pasa con el reposo? ¿La alimentación? ¿Qué pasa con las lesiones que no dejamos que curen correctamente? ¿O con los días que no toca entrenar y aún así salimos a "trotar" o dar una "vueltita en bici"? ¿Y que pasa con nuestra actitud mental? ¿Cuanto tiempo le dedicamos a entrenar esa faceta?

De repente me doy cuenta de la cantidad de esfuerzo, dinero y tiempo que invertimos en ciertos aspectos del entrenamiento y lo descuidados que tenemos otros. Seguramente las zapatillas nuevas que compré hace unas semanas no me hagan mejorar más de 10 segundos en una medía maratón y, sin embargo,
invertir un poco más de tiempo en desarrollar el hábito de tener una actitud más optimista ante lo que me rodea tenga un impacto mucho mayor en mi rendimiento, o por lo menos en mi forma de entrenar.




Así que me he hecho el firme propósito de dedicar un poco más de tiempo de buena calidad a trabajar este aspecto. Ya os contaré. Intentaré encontrar, como decía Bryan, the bright side of life en cada cosa que me suceda. Y, para empezar, los pantanos están llenos y tenemos agua para parar un tren ¿Eh? ¿Que os parece?

lunes, 15 de febrero de 2010

Airvolution

Hace ya unas semanas que tengo la nueva corderita y, aunque el invierno sigue sin darnos mucha tregua, ya he podido hacer un par de salidas con ella con muy buenas sensaciones. Bueno, salvo el día que hicimos Majadahonda - Soto - Majadahonda, 105 Km a 33 Km/h de media, en el que la sensación era que me iba a morir, sobretodo en los repechos de la via de servicio de la A6.

El cambio de talla se nota especialmente en las medidas verticales, ya que el tubo horizontal no tiene mucho cambio respecto a la talla superior y jugando con la posición del sillín y la longitud de la potencia se tiene bastante margen de maniobra. Sin embargo, ahora llevo más tija de sillín fuera, lo que unido a la pipa mas corta del cuadro, me permite ir más bajo que antes. Además, me quedan dos anillas espaciadoras en el tubo de dirección, asi que aun puedo bajar unos 2 cm más. De momento lo he dejado así para ir acostumbrándome y ya lo bajaré cuando me haya salido callo en salva sea la parte.

Y hablando de eso, después de probar varios sillines, al final parece que el mejor (o menos doloroso) es el Specialized TriTip Gel SL con punta de 50 mm. No era yo muy amigo de lo de ir sentado en la punta del sillín mientras vas acoplado, pero he de reconocer que noto una gran diferencia en el pedaleo cuando lo hago (ya me lo decía Kayto), asi que me estoy curtiendo en esta nueva posición.

Os pongo aquí la foto de la comparativa P2C talla 54 vs. P3C talla 51. Creo que, aun a falta de hacer un 'fine tunning' definitivo, la mejora es significativa. Me dio miedo de lanzarme a la piscina, pero estoy contento con la decisión.



miércoles, 27 de enero de 2010

Montecarlo 'bike fitting'

Después de una semana en cama y otra arrastrando las consecuencias del estreptococo 'asesino' que me atropeyó, me voy recuperando poco a poco. Lo que más me ha costado retomar ha sido la bici y el gimnasio, ya que en el agua apenas me he enterado (excepto por los ataques de tos) y corriendo ya estoy rodando otra vez a los mismos ritmos que antes de Navidad. Quedarse en cualquier repecho da mal rollo, pero lo que de verdad ha hecho que me coma las uñas hasta los nudillos ha sido recibir en casa todo el material que llevaba semanas esperando y no poder salir a darle caña.

Curiosamente, a la vez que desenvolvía mi cuadro nuevo, de pura carambola recuperaba también mi primera bicicleta de carretera, una Peugot Ventoux que me compró mi padre hace 20 años en el Corte Inglés. Ni se preocupó por la talla, asi que con 12 años andaba yo metíendome salidas de 70 Km por Mallorca con una bici que me venía enorme y sin saber que el Ventoux es esa mítica montaña desde la que se 'ven' los Campos Eliseos en Julio (que sacrilegio por Dios). Años después fue mi medio de transporte cuando estudiaba en Londres y no tenía dinero ni para el autobus. Ahora me vendrá bien para moverme por Majadahonda y no preocuparme de que me la puedan robar a la puerta de cualquier supermercado.




Cuando me propusieron hacer el Ironman por primera vez, mi excusa inmediata fue - "Es que no tengo bici." Un par de semanas más tarde encontré una verdadera preciosidad de Specialized Tarmac Elite por un buen precio. Después de años de bici de montaña, esta 'flaca' me parecía un auténtico tiro. Y como por aquel entonces tenía menos idea aún que ahora, pensé que para adaptarla a carreras de triatlón bastaría con ponerle un acople...




El primer día que salí con ella e intenté acoplarme no podía creerme lo incomoda que resultaba la posición. No sabía que parte del cuerpo me dolía más, si la espalda, los hombros, los triceps o ... bueno... o esa. Y por supuesto me resultaba casi imposible pedalear con fuerza. A partir de ahí, empezó un largo proceso de ensayo y error que ha durado mas de un año hasta encontrar la postura que resultase eficiente y que equilibrase los tres aspectos que para mi son fundamentales sobre la bici: aerodinámica, potencia y comodidad.

Por supuesto, el primer pensamiento fue - "Claro, voy incomodo porque no es una bici específica de triatlón..." Probé con una potencia más corta y adelantando el sillín sobre una tija neutra y mejoré significativamente, por lo menos la comodidad. Entonces me encapriché locamente de una Specialized Transition que vi en una revista y después de un par de semanas de comerle la cabeza a Laura, la medio engañe para que me dejase meter en casa una cuarta bici.




Por aquel entonces no teníamos trastero y entre el salón y uno de los dormitorios habíamos distribuido la bici de montaña, la de descenso, la de carretera y ahora la 'cabra'. En las dos primeras salidas estaba tan emocionado y le pisaba tan fuerte a las bielas que no llegué a tener sensaciones 'reales' sobre la bici, pero cuando se me pasó el subidón y empecé a rodar con normalidad me di cuenta de que aquello me resultaba de todo menos cómodo. La postura me mataba y el 52 se me atragantaba. Además, preocupado por lo 'larga' que me había resultado la Tarmac, me compré la Transition en talla S y me quedaba un poco pequeña. La prueba definitiva la hice en una salida de 130 Km de Brunete a Miraflores y vuelta. Cuando llegué a casa me dolían tanto los hombros que se me hacía imposible pensar si quiera en correr una maratón. "Y ahora... ¿Qué hago?" Laura me había 'invitado' a deshacerme de una de las bicis y había vendido la Tarmac (cosa de la que siempré me arrepentiré, que pena me dio), así que tuve mi primer momento de crisis existencial triatlética ¿Quedarme la Transition y comprometer el Ironman? ¿O arriesgarme a que Laura me matase, esta vez con razón, por aparecer en casa con la tercera bici en solo tres meses?

La decisión fue drástica pero correcta: deshacerme de la Transition, una bici que, aunque muy bonita, no parecía que fuese a ponerme en T2 en disposición de correr con garantías de nada. Me fue imposible encontrar otra Tarmac a buen precio, asi que me decidí por una bici que me recomendaron mucho y que resultó muy buena elección: la Lapierre X-Lite 400.




Como ya había escarmentado con las otras dos, decidí ir a lo seguro ¡No más catálogos! Probé la bici en la tienda hasta que estuve seguro de la talla, cambíe el 52-39 que llevaba por un Compact y estuvé usándola todo el invierno hasta acostumbrarme a ella. En primavera le puse el manillar de cabra y los acoples y una ruedas que conseguí por muy buen precio. En Mayo la usé en mi primer triatlón de larga distancia en Calella con un parcial de 2h34 en 90 Km, y un mes después en Frankfurt.



Había encontrado una postura muy comoda que me permitía pedalear bien durante 180 Km. Tema potencia y comodidad resuelto. Faltaba la aerodinámica. Y como me prometí que si acababa el Ironman me volvería a plantear lo de la cabra, en Agosto empezé a fantasear con ello otra vez. Por si esto no fuera suficiente, en una presentación de Alvaro Velazquez me horroricé al saber que el 65% de la potencia sobre la bici se pierde literalmente en rozamiento con el aire. Estaba convencido.

Esta vez nada de experimentos. Lo tenía claro: quería una Cervélo. En Frankfurt me harte de ver pasar tios con Cervelos y aunque la Argon también me gustaba, al final el peso de la estadística se impuso. Y otra vez empezó el calvario de elegir la talla. Me puse en contacto con los distribuidores en Madrid y ninguno tenía bicis de muestra. En el Festibike, el stand de Cervelo solo tenía una talla 56. Me harté de leer foros en donde la gente opinaba sobre el tema. Pasé noches sin dormir y según Laura profería ruidos ininteligibles entre los que sólo lograba distinguir dos palabras - "mmmmsssscincuentaaaayunoooo?... ooOooOOo.. mmmsssscincuentaaayycuaatroo?"

Parece increible que uno vaya a comprarse un cuadro de 1800 euros (P2C) o de 2800 euros (P3C) y tenga que elegir la talla chupándose el dedo y sacándolo por la ventana para ver de donde viene el aire. Si, ya lo sé, esto no es USA, pero allí tienen servicios verdaderamente profesionales que te permiten hacer un 'bike fitting' en la propia tienda a través del cual, no solo te recomiendan una talla, sino la marca que mejor se adapta a tus características. Eso es dar un valor añadido a la distribución del material y no como aquí, en donde te venden un cuadro como podían venderte una caja de churros. En fin, que como estaba cómodo con mi postura en la Lapierre, me decidí por una P2C en la talla que más se parecia a ella, la 54.




La cosa fue bien durante un par de meses. Yo estaba encantado con mi P2C (preciosa ¡Que bici más bonita!) y a medida que iba quitando anillas de la pipa de la horquilla me creía más y más aerodinámico. Hasta que me hice la foto... y vi el desastre. Sin más anillas que quitar y ni un centímetro que rascar de ningún sitio, la verdad se hizo evidente ante mis ojos: me había equivocado de talla ¡Otra vez! Pero como a estas alturas uno ya está curado de espanto, pues nada de lamentos y vuelta a empezar: vender el cuadro y buscar otro en talla 51. Y ya que estamos, pues tirar la casa por la ventana y que sea un P3C. Y para terminar de arreglarlo, pues le ponemos unas Zipp y un manillar Hed V8 ¿no?

Jaime me ayudó buscando el material a buen precio y Josele se quedó con la P2C, en la que va como un misil. Para las Zipp tuve que deshacerme de mi Specialized SX Trail de enduro, otra bici a la que tenía un cariño especial. Y luego vino la otra decisión que me tuvo noches sin dormir también: tubular o cubierta. Para esto recogí opiniones de todo tipo y estuve a punto de dejarme engatusar por los cantos de sirena de los que me recomendaban tubular, pero al final la sensatez me hizo decidirme por la cubierta. No sea que la vayamos a liar y estropeemos la carrera que se pasa uno preparando todo un año.

Así que después de un año de hacer y deshacer, de probar distintas posturas y material, de equivocarme y volverme a equivocar... de aprender, en definitiva... aquí lo teneis, el producto final: Cervelo P3C. Cuando terminé de ajustarla en casa, la miré y pensé - "¡Hostias! Creo que me he pasado tres pueblos". Depués vi en una revista a Marcel Zamora con la misma bici y me dio hasta vergüenza. Pero, como dice Carlos, vamos a disfrutar de esto que son dos días. Y como dice Kayto, ganar igual no ganamos nada, pero en las fotos vamos a salir espectaculares.




Me toca trabajar todavía un poco la postura, pero os puedo decir que con los ajustes básicos ha mejorado mucho respecto a la P2C. Y aun me quedan 2 cm para bajar el manillar, así que hay margen de mejora. En el próximo post os pondré las fotos comparando ambas posturas.

Por cierto, el método de Montecarlo es "un método numérico que permite resolver problemas físicos y matemáticos mediante la simulación de variables aleatorias". Vamos, que pruebas con un número al azar y si no te gusta el resultado pruebas con otro... y así hasta que das con el número que más se aproxima a la solución. Ensayo y error, vaya. Tiene narices que haya tenido que hacer el 'bike fitting' asi ¿eh?

domingo, 10 de enero de 2010

Nunca subestimeis las cosas pequeñas

Coged una regla de escritorio. Tomad 1 milímetro. Dividirlo en 10.000 partes iguales. Tomad una de esas partes. Ese es el tamaño de un virus, unos 100 nanometros aproximadamente. Pequeño ¿no? Insignificante diría yo. Pues bien, algo así de pequeño me ha tenido apartado en la cuneta una semana. Y lo que me queda.




"Organismo de estructura muy sencilla, compuesto de proteinas y ácidos nucleicos, y capaz de reproducirse sólo en el seno de células vivas específicas, utilizando su metabolismo". Esa es la definición de virus. Lo que no te dice la Real Academia es que los hay de distintas clases, y los que son un poco cabrones, con perdon, además de hacer eso que dicen que hacen, te provocan dolor muscular, inflamación de las vías respiratorias, congestión nasal, fiebre, nauseas y diarrea. Hablando en plata, que te sientes como si te hubiesen molido a palos, toses como un perro moribundo, se te caen los mocos, te arde la frente como un radiador y encima vomitas y te vas por las patas abajo. Todo por el bichejo ese. Que encima no tiene ni el detalle de llamar a la puerta. Llega cuando menos te lo esperas. Y como sólo hay una cosa más inquebrantable que el Principio de Conservación de la Energía, y esa es la Ley de Murphy, el primero de los síntomas ha der ser, necesariamente, siempre el más inoportuno, verbi gratia la diarrea. A mi me llegó el martes pasado mientras hacía mi sesión de carrera del mediodía en medio de una serie a 3:55. Sin ningún sitio donde esconderme, ningún baño a la vista y a 6 Km del trabajo la única alternativa era apretar el orto, correr y rezar todo lo que supiese. En este caso mi Fe no fue lo suficientemente profunda como para salvarme, pero los detalles me los ahorro para otra ocasión alrededor de unas cañas.

En resumen, llevo cinco días metido en casa, nauseabundo, hecho polvo, viendo las estrellas cada vez que toso o estornudo por el dolor de garganta y, desde ayer, febril. Si a eso le añadimos que desde el día 23 de Diciembre, en que me dieron las vacaciones, no he podido salir ni un día a montar en bici como Dios manda... y que en los útlimos 25 días he podido ver el Sol una medía hora... empiezo a estar un poco hartito de este invierno peninsular.

Ahora toca empezar desde el principio. Sólo puedo intentar ser positivo: es mejor estar enfermo ahora que en Marzo o Abril. Además, esto es como resetear el cuerpo para empezar el específico de Roth con una página en blanco. Y como decía Mo'at en Avatar, una peli que me ha cautivado, "no se puede llenar un vaso que ya está lleno". Así que, si se trataba de vaciarlo, entonces este virus ha llegado en el momento más oportuno ¡JA! ¿Que tienes que decir ahora Murphy?

viernes, 1 de enero de 2010

San Silvestre 2009, el último calentón del año

Mi sentimiento hacia la San Silvestre Vallecana ha sido siempre una mezcla de amor y odio a partes iguales. La he corrido de todas las maneras, echando el higado con los de delante y en plan pachanguero con los de atrás. Y todos los años, sin excepción, llego a meta repitiéndome lo mismo: "No vuelvo a correrla así". Eso cuando no pienso "No vuelvo a correrla", directamente. Así hasta el año siguiente, cuando pierdo el culo por apuntarme en cuanto salen los dorsales, porque ultimamente vuelan en cinco días. Asi que ¿Por qué demonios sigo haciéndolo?

El último día del año todos tendemos de forma natural a hacer un balance de las cosas buenas y malas que nos han pasado, de nuestros éxitos, nuestras decepciones y proyectos cumplidos o incumplidos. Para hacer esa pequeña introspección, a mi me gusta encontrar un momento de soledad. Resulta irónico hacerlo rodeado de 30.000 personas. Me gusta reflexionar mientras corro. Hacerlo entre tantas personas me hace sentir insignificante. Mi ombligo deja de ser el centro de mi Universo y pienso en que mis preocupaciones probablemente son insignificantes si las comparo con muchas de las personas que corren a mi alrededor. Recorro las calles de la ciudad en la que he nacido y crecido pensando en la primera vez que corrí la San Silvestre hace unos 7 años sin tener todas conmigo de ser capaz de terminar. Supongo que será la combinación de muchas cosas, la fecha, el recorrido, el estado de ánimo de todas esas personas que dejan un año difícil atrás con la esperanza de que el próximo sea un poco mejor... yo que sé! El caso es que, independientemente de lo bien o mal organizada que esté la carrera, cosa que no voy a entrar a valorar, de si está bien medida o no, o si el color de la camiseta de este año es un poco hortera, uno se siente inexplicablemente bien corriendo por la Castellana, Atocha, Vallecas...

Este año era además especial por correr con mis compañeros de equipo. Contratamos un minibus que nos vino a recoger a Físico y nos dejó en el Bernabeu a las 16:40. Ropero, baños, fotos, calentamiento y a pelearse por entrar en el cajon... el ritual
habitual.




Mi mejor marca en carrera homologada de 10 Km hasta la fecha: 46:26 en 2008 aunque mi paso por el Km 10 en la Media Maratón de Madrid de 2009 fue 44:50. No me pregunteis como pero, sabiendo que podía acercarme al 40:00 en esta ocasión, había conseguido una pulsera para entrar en el cajón de <>ente seguro que habría sido imposible. Mi estrategia: correr a 3:55 cada Km hasta el 8 y guardar 40'' para 'cederlos' en la subida de la Albufera, hacer ese Km en 4:40 y después darlo todo hasta la meta para bajar de 40:00.




Cuando dan la salida a las 18:00 en punto ya había comenzado a llover. En la subida de Concha Espina me despido de mi esperanza de sub-40. Los que han salido delante de mi van practicamente caminando. Corredores sin dorsal se cuelan a escasos 100 m de la salida con mochilas, disfraces, niños y ¡carritos de bebé! No doy crédito a lo que veo. Pienso que la gente no se para un solo minuto a pensar en sus acciones
. Si vas a correr en plan social con tu hijo/a y disfrazado de lagarterana a ritmo de 5:30... no te metas delante de los que van más rápido porque les vas a molestar! Demuestra una falta de madurez y empatía absoluta.

En el paso por el Km 1 confirmo el desastre: 4:50. Ala, todo el plan de carrera al cuerno! Esos 50'' van a ser imposibles de recuperar hoy. Para colmo empieza a granizar cuando bajamos por Vitruvio ¡Granizo! ¿Es una broma? Nos tenemos que tapar la cara con la mano porque hace daño. Al llegar a Castellana la carrera se abre hacia los lados y por
fin se puede correr sin agobios. Desde ahí hasta el Puente de Vallecas intento ajustarme al ritmo que me había propuesto sin reventar. En la subida a la Albufera me clavo, y aunque consigo ir a más en la segunda parte, termino con un flato horripilante que me hipoteca el último Km. Cruzo la meta en 41:34 entre decepcionado y muy contento. Analizando los datos de mi Garmin creo que puedo estar satisfecho. El paso por el Km 10 real me sale en 41:09 y mis parciales son: 4:48, 3:58, 3:48, 3:54, 3:53, 3:59, 3:59, 4:01, 4:32 y 4:12. No habría hecho sub-40 ni corriendo bien el primer Km, pero habría estado cerca, lo cual me hace sentir mejor por haber 'mentido' un poquito con el cajón de salida.

Antes de la fiesta que nos espera en el minibus toca un rato de infierno: encontrar la furgo del ropero, recoger la ropa, salir del caos de la meta y andar 1 Km hasta el minibus, todo ello bajo la lluvia gélida que no para de caer. Encuentro a Kairoo, Rutho y Kayto en la furgo y subimos al trote hasta el punto de encuentro con el minibus. Ropa seca, la calefacción a tope y todo vuelven a ser sonrisas.




Después de recuperar al resto de miembros del equipo poco a poco, partimos hacia casa y empieza la celebración. Kayto descorcha el champán y brindamos por el nuevo año, por el proyecto A6, por Roth, Lanzarote, Embrun y todo lo que se nos ocurre. De hecho, brindamos tanto que antes de llegar a la M40 yo ya llevo una castaña importante. De repente Josele y Patri sacan una c
aja de bollos. No lo puedo creer ¡Panteras Rosas! Lágrimas de alegría corren por mis mejillas ¡Que subidón! Laura, Rodrigo...algunos de mis seres más queridos van conmigo en ese bus. Otros, muy especiales, que han entrado en mi vida en estos últimos meses también me acompañan ¿Se puede terminar el año de mejor forma?




Al llegar a Físico bajo como puedo del minibus y me voy a casa con Laura. Un año redondo termina, un nuevo año comienza... ¿Qué nos deparará?

lunes, 28 de diciembre de 2009

1er Acuatlon A6 - Fisico

Exito rotundo de la primera competición organizada por el Club A6 - Fisico, el I Crono-Acuatlón de Majadahonda, con distancias 400 m natación y 3 Km carrera a pie.

Lo que son las cosas. Sinceramente, hace un mes y medio no habría dado un duro por esta carrera. Intenté convencer a algunos amigos para que se apuntasen y sólo logré 'engañar' a uno. Para los demás no tuve argumentos ya que sus excusas sonaban igual que las mías: "Es muy corto, muy explosivo, no nos va a dar tiempo ni a calentar. Y además ¿Sin transición ni nada? Que cutre ¿no? Pero ... ¡¿A quien se le ocurre organizar un acuatlón en Diciembre?!" Les contesté que a un pirado, pero hoy pienso que ha sido una idea brillante.

El objetivo era terminar de consolidar el trabajo excepcional que ha resultado en la creación del A6 - Fisico con la organización de un evento que permitiese dar a conocer este proyecto y contribuir al desarrollo de nuestro deporte en esta zona de Madrid. El reto era organizar una competición en las instalaciones del Gimnasio Físico de Majadahonda.

A las 8:30 me despertó Laura diciendome - "Oye ¿Tú no tenías que ir a una carrera hoy?" Esas eran las ganas que tenía de ir al acuatlón. Cuando hace una semana le dije a Jaime que no quería correr porque eran distancias muy cortas para mí, me llamó "rajao" y me sugirió que era un buen test para este momento de la temporada. Me levanté de la cama maldiciéndole. Y más aún sabiendo que ese era probablemente el único día de todas mis vacaciones en que no iba a llover y que estaba desaprovechando una oportunidad única de salir a rodar en bici. Barrunté para mis adentros todas estas quejas de camino al gimnasio y traté de ver el lado positivo del asunto mientras me centraba en los objetivos que me había fijado: nadar los 400 m por debajo de 7:00 (es decir, a menos de 1:45 el 100 m) y correr los 3 Km en menos de 12:00 (es decir, a menos de 4:00/Km).

Al llegar al Físico se me pasarón todos los males. El ambientillo pre-competición, la entrega de dorsales, los jueces de la federación organizando el sarao, las risas de los compañeros de equipo... a uno se le enciende el piloto automático y deja de pensar en todo lo que no sea la carrera. Sorpendente el número de chicas del A6 que participan, algunas de ellas recién incorporadas al club. Aquí teneis la foto.... si ya se... es que a la del centro no sabemos como convencerla de que si va haciendo "top-less" por lo menos tiene que depilarse el pecho.




¿Sabeis la sensación esa que tiene uno en su primera carrera a pie? ¿Cuando miras a los demás y te parece que todos corren mucho más y mejor que tú? Pues esta vez en versión acuática. Subo a la piscina y veo que todos, sin excepción, son: mas altos, más delgados, tienen más dorsales, más espalda, más abdominales, son más guapos y por supuesto tienen mucho más aspecto de nadador que yo. Pienso en la suerte de que en los triatlones se permita el uso de neopreno porque "Ojos que no ven, corazón que no siente". Bueno, al lio. Primero hay dos mangas de chicas. A mi me toca en la tercera de chicos, con Martin, Felix y Josele. No se como ha ocurrido pero me han metido en una manga con gente que nada mucho más que yo. En el primer largo ya me sacan como 10 metros. Procuro concentrarme en mi brazada y en el ritmo, en lugar de en los metros que me sacan.



Por primera vez creo que no me he pasado de vueltas en la salida y podré terminar fuerte. Cuando me quedan 50 metros ya hay tios saliendo del agua. Bueno, yo a lo mío. Termino con la buena sensación de haber sido capaz de abstraerme de lo que hacían los demás y nadar al ritmo que yo quería. Tiempo: 6:43. Primer objetivo conseguido.

El formato de la competición, al no ser posible hacer una transición por riesgo a que alguien se despeñe por las escaleras, consiste básicamente en cronometrar a cada nadador y tomar la salida de la carrera a pie en el mismo orden de tiempos.



Las chicas son las primeras en salir. El recorrido son tres vueltas a un circuito de 1 Km diseñado por Jaime en la zona del parking de Físico. Ruth sale sexta y corre en 12:05, remontando posiciones hasta terminar segunda ¡Bien! ¡El primer podium del A6!




El resto de A6eras lo dan todo y siguen acumulando experiencia de carrera. Parece mentira que en sólo un mes hayan competido en pruebas tan distintas como una carrera de montaña de 12 Km y un acuatlón ¡Seguid así chicas!




A las 12:00 salimos los chicos. Me siento privilegiado por compartir linea de salida con veteranos que ya competían en Hawaii mucho antes de que yo supiese lo que era el triatlón, como Antonio Alix. Me hace sentir que formo parte de un deporte aún joven al que espero poder contribuir de algún modo. Los primeros salen como un tiro... y yo pensando que a lo mejor sólo nadaban bien. Pues no, resulta que también corren. No tengo mucho que hacer en la posición en la que salgo, así que me concentro en la guerra psicológica - "Eh! Tssss! Los de alante. Os voy a quitar las pegatinas en la tercera vuelta". No parecen muy impresionados, la verdad.




Por fin mi turno. Salgo algo conservador, procurando no explotar en el Km 2 como en las dos últimas ocasiones. Miro el Garmin y veo ritmo de 3:30. Tranquilo Alvaro, que te pierdes, dosifica. Termino la primera vuelta en 3:48 y pienso que en la segunda me voy a morir. Para mi sorpresa aguanto por debajo de 4:00 y la termino en 3:58. Parece que después
de todo si que puedo con este ritmo. Aprieto lo que puedo pero veo que esta vez no le voy a quitar las pegatinas más que a Felix, porque los demás (Josele, Nacho, Andres, etc.) han corrido igual o mejor que yo.



Entro en meta en 11:42, satisfecho de haber cumplido también mi segundo objetivo y más aún de saber que Jaime, que salía quinto, ha corrido en 10:07 y ha remontado hasta la primera posición. En la foto le podeis ver dando lo máximo y viendo al ciervo blanco (ya os contaré...). Los dos entrenadores en el podium. Eso dice mucho.




La conclusión es que, como siempre, soy un 'bocas'. Me trago mi orgullo y felicito a los que idearon el acuatlón y no se dejarón desanimar por las dificultades de organizar una prueba así con las limitaciones de tiempo, meteorología y espacio que se presentaban. Mi enhorabuena al cuerpo técnico y directivo del club que ha hecho un trabajo excepcional y muy profesional, a costa de un gran esfuerzo personal. Gracias por vuestro trabajo y dedicación. Me lo pasé genial y me sirvió como test. Nunca he corrido así de rápido y las sensaciones son completamente nuevas para mí, por lo que cualquier experiencia que obtenga de ellas es positiva.



El ambiente con los compañeros de equipo, absoultamente genial, como ya empieza a ser costumbre. Y, bueno... nos queda un largo camino para subir a un podium, si es que alguna vez lo hacemos, pero mientras ¡Que bien que nos lo pasamos!